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Mensaje del debate La importancia de las bibliotecas publicas y los habitos de lectura en la ciudad (Colombia)
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Biblios  
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 Más opciones 14 abr 2007, 22:09
De: Biblios <edi...@bibliosperu.com>
Fecha: Sat, 14 Apr 2007 22:09:03 -0500
Local: Sáb 14 abr 2007 22:09
Asunto: La importancia de las bibliotecas publicas y los habitos de lectura en la ciudad (Colombia)
Jorge Orlando Melo, ex director de la Biblioteca Luis Ángel Arango,
analiza el aporte de estos lugares, a propósito de la designaciónde
Bogotá como Capital Mundial del Libro.

Aunque en el siglo XIX las gentes de Bogotá se enorgullecían de la
cultura de la ciudad, a la que pretenciosamente consideraban la Atenas
Suramericana (el "pueblo ateniense de América Latina" la llamó Eliseo
Réclus en 1864, y en 1878 Adolf Bastian habló de su "pretendido
título" de Nueva Atenas) en realidad la lectura era privilegio de
grupos pequeños de intelectuales. Muchos de ellos se sentían en París
o querían estar allí: cuando en 1922 la Biblioteca Nacional permitió
que llevar libros a la casa, sólo autorizó el préstamo de libros en
francés.

La lectura se expandió en Bogotá ante todo en la segunda mitad del
siglo XX, cuando la población aprendió a leer y escribir, la industria
editorial creció y aparecieron las bibliotecas modernas: primero la
Luis Ángel Arango en 1958, después las de Colsubsidio y a partir del
año 2000 las del Distrito. Una población recién alfabetizada, sin
mucha plata para comprar libros -lo que es igual en cualquier otra
ciudad del tercer mundo- y bibliotecas públicas muy buenas -lo que es
muy raro en estos países- explican el rasgo más peculiar de Bogotá: la
masiva asistencia de sus gentes a las bibliotecas. Para 1998 la Luis
Ángel Arango se había convertido en la biblioteca pública del mundo
con más usuarios, por encima de la Biblioteca Pompidou de París, la
del Congreso o la Biblioteca Pública de Nueva York.

Las bibliotecas creadas en la alcaldía de Enrique Peñalosa dispararon
el uso: si en el 2000 los visitantes fueron 6 millones, para el 2005
habían subido a 10,8 millones: Bogotá no solo supera a todas las
ciudades del tercer mundo en el número de usuarios de bibliotecas
públicas sino que entre las ciudades de países avanzados solo está
detrás de Nueva York. Y una biblioteca de barrio como la del Tunal
tiene más lectores que la Biblioteca Pública de Nueva York o que las
más grandes bibliotecas de México o Santiago. Además, en Bogotá
funcionan programas imaginativos que acercan los libros a los
lectores, como Libro Al Viento, que entrega libros gratuitos -para que
se devuelvan después de leídos- en TransMilenio.

Pero esto no quiere decir que en Bogotá se lea mucho. En ciudades como
Buenos Aires se lee mucho más, para no hablar de París, Madrid o
Londres. Allí, la gente compra libros y los lee en las casas, en los
trenes o en cualquier sitio. En México se lee mucho, sobre todo en las
escuelas: allá las bibliotecas escolares están llenas de libros, y
cada salón de clase tiene 100 o 200 títulos.

Bogotá es, a pesar de la vanidad de ser capital mundial del libro, una
ciudad donde se lee poco y se compran pocos libros, pero se destaca
por la visita a las bibliotecas: contando las universitarias y las
escolares, según la encuesta del Dane del 2005, ese año entraron a
ellas un poco más de 20 millones de personas. En promedio, cada día
del año, 60.000 bogotanos van a una biblioteca, mucho más que a las
iglesias, que a los cines o a los estadios, aunque menos que a los
centros comerciales. Según la misma encuesta, solo Medellín, Ibagué y
Pasto se acercan al furor bibliotecario de Bogotá.

¿Quienes van a las bibliotecas? Ante todo, los jóvenes de los sectores
populares, los que están estudiando y los que han terminado estudios
universitarios. Mientras que en el resto del país van a las
bibliotecas casi exclusivamente los niños, en Bogotá hay más lectores
adultos, gente que trabaja, desempleados. Esto es lógico: las
bibliotecas de Bogotá son espacios amables y bien planeados,
interesantes para todos, uno de los pocos sitios a donde se puede ir a
pasar un buen rato sin tener que pagar, y a donde se va leer el
periódico, ver una película, leer un libro, usar los computadores y, y
no solo a hacer tareas escolares o universitarias. En muchas ciudades
del país las bibliotecas públicas tienen muy pocos libros atractivos,
no tienen computadores ni equipos de video o cine y están llenas de lo
que menos sirve: enciclopedias y textos escolares.

El auge de las bibliotecas de Bogotá y otros sitios donde las
bibliotecas son buenas contrasta con los bajos niveles de lectura del
país y de la misma ciudad. Según la encuesta del Dane, la mayoría de
la población no lee ni libros, ni periódicos, ni revistas, ni
artículos en el computador. El uso de Internet está aumentando
rápidamente, pero sobre todo para asuntos sociales y recreativos
-conversaciones, mensajes, guías de eventos- y es todavía un
privilegio: según la misma encuesta, solo el 4 por ciento de las
personas sin título universitario leían en Internet en el 2005, y el
80 por ciento de los estudiantes de Bogotá no lo usaban.

La lectura es la herramienta esencial de la cultura moderna. Para que
Bogotá alcance los niveles que requiere para mejorar en serio la
formación cultural y profesional de su población, falta mucho. Ojalá
la celebración de Bogotá como Capital Mundial del Libro lleve, más que
a ceremonias vistosas pero superfluas, a consolidar una política
integral de lectura. Hace falta que sus escuelas y colegios tengan
buenas bibliotecas -a pesar de los esfuerzos serios de los últimos
años, la situación es aún lamentable-, que el mercado del libro
produzca libros al alcance de los lectores de ingreso bajo y que esos
jóvenes que están encontrando los libros en las bibliotecas descubran
los placeres permanentes de la literatura y los beneficios del
desarrollo continuo del conocimiento que trae la lectura.

Y hace falta que crezca el hábito de tener libros a la mano, de
revisar las reseñas de revistas culturales también bastante buenas en
Bogotá: basta pensar en Arcadia, Pie de Página, El Malpensante,
Número-, de ir a librerías y Ferias, como la que comienza el 19, para
formar una biblioteca personal.

Bibliotecas del mundo y sus visitantes (2005 O 2006)

    * Luis Ängel Arango (Bogotá) 6.500
    * Pompidou (París) 5.700
    * Nacional de Rusia (Moscú)5.400
    * Pública de Nueva York: 4 sedes centrales 5.300
    * Pública de Toronto 5.300
    * Pública de Manchester4.300
    * Nacional (París) 4.000
    * El Tunal (Bogotá) 3.700
    * Biblioteca del Congreso (Washington) 3.500
    * Pública de Santiago de  Chile 3.500
    * El Tintal (Bogotá) 3.400
    * Pública de Chicago 3.100

Por Jorge O. Melo

Fuente: http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/lecturas/2007-04...


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